Un Congreso Mundial de Móviles muy Japonés

La semana del MWC de Barcelona fue tan intensa laboral y personalmente que todavía no he logrado desconectar del todo de esos cinco días del mes de febrero. Fue extremadamente japonesa además. Y sorprendentemente divertida también. Del congreso destacaré la energía que se vivía en los halls y en los stands de la feria de tecnología más importante de la actualidad. Empresarios, mandatarios y medios de comunicación de todo el mundo estaban encantados de que la cita mundial se diese en Barcelona, una ciudad que nunca decepciona, y ansiosos de encontrarse con las últimas novedades tecnológicas de un mercado en crecimiento exponencial. No vi al fundador de Facebook, no. Pero otras cosas ocurrieron.

Mi experiencia en este congreso hay que entenderla desde un prisma 360 grados diferente, pues aunque me encontraba en Barcelona, mi trabajo se desarrolló en un mundo altamente japonés. Empresa japonesa que necesita interpretación y enlace para presentar sus productos en japonés, inglés y español. Éramos seis compañeras españolas encargadas de la tarea. Y en medio del trabajo era sorprendentemente increíble parar un segundo y observar lo compenetradas y adaptadas que todas estamos al mundo japonés. Nos comportamos de la mejor manera japonesa posible. Desde el training japonés, las reuniones matinales de motivación, hasta la organización impecable, el trato correcto o la tensión en momentos complicados. En todos esos momentos fuimos españolas (buen humor y buen rollo para el trabajo en equipo) y fuimos japonesas (disciplinadas, educadas y discretas).

Y en medio de ese ambiente hispano-japonés, me alegró encontrarme a gente embarcada en el mundo nipón. El gremio nipón en España, podría decir. Chicas que como yo disfrutan sirviendo de puente entre dos culturas tan dispares. Gran equipo y muy buenos momentos. Sobretodo con una de ellas, una compañera española que es además profesora de japonés en Barcelona. Tan compenetradas estábamos nosotras y con los japoneses que un sólo gesto y un segundo bastaban para entendernos y sacarnos de un apuro protocolario. Una profesora cuya pronunciación en japonés es impecable y que si cierras los ojos nunca imaginarías que quien habla no es japonesa. Su voz y su forma de hablar te recuerdan a muchas mujeres japonesas, desde la ascensorista que va indicando los pisos pacientemente, a la diligencia de una cajera o la claridad y explicaciones de una profesora nativa. Increíble pero cierto. Alegre, educada y muy humana. Y siempre con una sonrisa que ahora echo de menos. No, no vi a Mark Zuckerberg, pero la experiencia japonesa junto con esta gran compañera fueron lo mejor del Congreso.

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2 comentarios

  1. Si que debió de ser interesante si….me chifla leer tus aventuras, las vivo 😊

  2. Siguiendo tus articulos uno se da cuenta k aparte de ser muy muy interesantessiempre uno APRENDE un mundo desconocido……lo relatas de una forma sencilla,clara e interesante.
    Sigue asi……..

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